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Embalse La Angostura, El Mollar, Tucumán.
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Embalse La Angostura, El Mollar, Tucumán.
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Ada Echevarria (directora del Inst. de Vertebrados)

22 de marzo: día internacional del agua. Ni en las grandes ciudades como Tokio se consume tanta agua. ¿Por qué desperdiciamos este bien finito? Responde el Dr. Juan González.

Tucumán tiene una de las tasas más altas de consumo de agua del mundo. El derroche en los grandes centros urbanos, como Nueva York o Tokio, es de 200 litros de persona por día, mientras que en nuestra provincia llega a 300 litros. "Esta cifra es alarmante si se la compara con el consumo de Tokio, París o Nueva York. Tucumán es una provincia que desperdicia muchísima agua, tanto a nivel de hogares como de cultivos e industrias", destaca el Dr. Juan González, director del instituto de Ecología de la Fundación Miguel Lillo.

La premisa parece simple: el agua es un bien finito y si no se lo cuida puede agotarse y hasta atentar contra nuestra supervivencia. "Pero el asunto es que regamos con agua potable, lavamos autos con agua potable, las industrias consumen agua que deberían reciclar para reducir sus consumos... En algunos países de Europa, por ejemplo, existen inodoros diferenciados: dos botones según el tiempo de uso y se utiliza agua reciclada, no potable. Los baños tienen sensores infrarrojo, un artículo que es barato en Tucumán; ay tecnología para racionalizar", recalcó el especialista.

"A nivel industria, estábamos convencidos de que siempre habría agua. Pero la abundancia no será tal con el tiempo. Los riegos se hacen todavía por inundación o se conducen por canales donde por evaporación se pierde agua y los canales de conducción de agua son tan ineficientes que en algunos casos se habla de pérdidas del 70 por ciento"

 

Irresponsabilidad e inequidad

Por otra parte, González advirtió que el sistema que se encarga de llevar el agua hacia nuestros hogares pareciera no ser el más adecuado. Por un lado, a diario se observan pérdidas en las calles y por el otro, la distribución no es equitativa. "Hay hogares que casi no tienen agua y otros que la desperdician lavando veredas, autos y le dan otros usos inadecuados. Y en todos los casos se usa agua potable: algo inaudito en cualquier lugar del mundo", sentenció.

¿Que consecuencias traerá el hecho de no tomar cartas en el asunto y seguir con este "derroche"? Según el Dr. González, se potenciará la disminución de los cauces de ríos y arroyos; se afectará la recarga de acuíferos o de las aguas subterráneas; habrá mayor mortandad de peces; se avanzará sobre la vegetación; la atmósfera contendrá más partículas contaminantes; se registrará un fuerte impacto sobre los cultivos -desde efectos sobre crecimiento de plantas y de los rendimientos hasta la emergencia-; habrá mayor probabilidad de incendios en bosques y un cambio de las condiciones bio climáticas: la combinación de temperaturas altas y baja disponibilidad de agua generará altos niveles de estrés en las personas.

"Tucumán es un generador de agua y como tal tiene la responsabilidad colectiva de preservar las fuentes. Esto implica atender las fuentes de agua y las áreas protegidas más la vegetación del oeste puesto que forman parte ifundamental en la generación y regulación del agua que todos necesitamos", concluyó el especialista.

¿Por qué se celebra el día mundial del agua?

Embalse La Angostura, El Mollar, Tucumán. ​ Foto de Ada Echevarria (directora del Inst. de Vertebrados)
​Foto de Ada Echevarria (directora del Inst. de Vertebrados)

El día mundial del Agua se celebra anualmente el 22 de marzo como un medio de llamar la atención sobre la importancia del agua dulce y la defensa de la gestión sostenible de los recursos de agua dulce.

Cada año, este día destaca un aspecto particular relacionado con el agua. La celebración de este año se centra en explorar cómo la naturaleza puede ayudarnos a superar los desafíos que plantea el agua en el siglo XXI.

La creación de un día internacional dedicado al agua fue recomendado durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) de 1992 en Río de Janeiro. La Asamblea General de las Naciones Unidas respondió a dicha recomendación designando el 22 de marzo de 1993 como el primer Día Mundial del Agua.