|
El jardín botánico, emplazado a pocas cuadras del centro comercial de la ciudad de San Miguel de Tucumán, es un lugar privilegiado, donde se conservan naturalmente especies arbóreas de la selva tucumano-boliviana. Es visita inexcusable para los apasionados a las ciencias naturales. Solar donde vivió y murió el sabio Miguel Lillo (1862 - 1931), quien se dedicó al estudio de la naturaleza, dejando como legado sus valiosas colecciones y este sitio, relicto de vegetación autóctona. El Jardín Botánico de la Fundación Miguel Lillo ocupa aproximadamente 5.000 metros cuadrados y es una muestra de las especies más importantes de la selva tucumano-boliviana. Estos jardines representan escenarios naturales con un gran potencial educativo para docentes, alumnos y público en general, ya que no sólo ofrecen la oportunidad de poder observar y recrearse con la naturaleza, sino vivenciar y explorar los ciclos vitales de las plantas, motivar el desarrollo de una conciencia responsable de conservación, logrando cambios de actitud, que tiendan a preservar el medio ambiente tanto para las generaciones presentes como futuras. Los jardines nacieron del amor que Lillo sentía por la naturaleza y fueron creciendo con el aporte de numerosos botánicos que pasaron por la Institución y depositaron en ellos ejemplares que coleccionaban en sus viajes de estudio. Actualmente conserva numerosas especies arbóreas, la mayoría autóctonas, como así también arbustivas y herbáceas y un jardín de cactáceas. Dentro de los jardines se distribuyen fuentes en las que se han aclimatado y se reproducen varias especies de peces y anfibios de la región; además sirven de refugio a una variedad de aves que viven casi exclusivamente dentro de los límites de este parque y que pueden ser admiradas sin problemas, debido a que se encuentran habituadas a la presencia de seres humanos. La muestra se enriquece por la obra del hombre, ya que los jardines guardan un punto de atracción permanente para los miles de visitantes que la Institución recibe por año: las reconstrucciones en tamaño natural de la fauna de reptiles mamiferoides, dinosaurios y otros que habitaron Ischigualasto, en la provincia de San Juan, hace 170 millones de años. Estas reconstrucciones fueron acondicionadas en un ambiente de helechos y arbustos, de tal manera que la visita a esta parte de los jardines constituye un agradable paseo y un aprendizaje rápido sobre los colosos que habitaron nuestra tierra en el pasado. Este pequeño «parque triásico», como alguien lo llamó, sirve de complemento a las explicaciones de las muestras, que el visitante puede admirar en el Museo de Ciencias Naturales. A partir del año 1998, nuestro Jardín ha sido incorporado a la «Red Argentina de Jardines Botánicos», que nuclea a los jardines científicos más importantes del país. El jardín ha publicado una serie de Guías Botánicas, obras destinadas a los estudiantes y público en general entre las que tenemos: «Los árboles del Jardín Botánico», con descripciones e ilustraciones de los ejemplares más representativos. «Orquídeas», guía para el aficionado, con técnicas de cultivo e ilustraciones en color de algunas especies fáciles de cultivar. En preparación se encuentran: «Guía de educación ambiental», dirigida a educadores de los distintos niveles y «Aves del Jardín Botánico», con descripciones e ilustraciones en color de las aves que habitan en él. |